Crónicas de Orduña :-)

¡Qué bien lo pasamos el fin de semana en Orduña!

Ha habido de todo: risas, cansancio, pocas ganas de dormir, pero sobre todo… MUCHA DIVERSIÓN.

El viernes por la tarde los niños y niñas de HAZI TALDEA se fueron con sus monitores a Orduña, al Colegio de Nuestra Señora de la Antigua. Es un sitio genial para pasar el fin de semana juntos.

Cuando dejamos nuestras cosas y repartimos las habitaciones, nos pusimos nuestros disfraces y fuimos a cenar (que ya teníamos ganas de llenar las barrigas). Al terminar, la velada consistía en hacer unas pruebas por el pueblo, con disfraces y todo. ¡Lo pasamos genial, y la gente de Orduña participó un montón!

A la hora de dormir… ¡No teníamos ganas! Pero era necesario, porque al día siguiente usaríamos todas nuestras energías.

El sábado lo empezamos con una buena sesión de aerobic, para despertar el cuerpo. Un buen desayuno, lavarnos los dientes, montar mochilas… ¡Y a conquistar la cima del monte! La subida fue dura, pero al final todos llegamos y pudimos disfrutar de las vistas, y de la satisfacción de haberlo conseguido.

Después del paseo, la comida fue como un regalo. Pero no había tiempo para siestas, teníamos muchas más actividades por delante. Por la tarde, vimos juntos la película «Canta!», que nos hizo entrar en materia para las actividades que venían a continuación.

Pero eso no es todo. Cuando se acercó la hora de cenar, ¡nos convertimos en los cocineros del campamento! Por grupos preparamos distintos platos: mini pizzas, flores de chocolate, albóndigas, salchichas con bacon, croissants… y para cenar, lo probamos todo. ¡Riquísimo!

Pero el día no podía acabar sin una velada, en la que, por grupos, demostramos nuestro talento en el baile, la canción, los chistes, los malabares… ¡Un puro espectáculo de variedades!

El domingo no sólo era el día de despedirnos, sino que aún nos quedaban más cosas por hacer. Tuvimos la suerte de hacer un amigo invisible entre todos, al que le regalamos un detalle hecho a mano por nosotros mismos. Después, acompañamos a Manu en la misa que ofició en Orduña.

Para acabar, nos tocó comer y recoger todo bien, para dejar la casa tan bien como la habíamos encontrado. Eso sí, ¡con muchas ganas de que llegue la siguiente salida, para volver a pasarlo así de bien!